viernes, 10 de agosto de 2007

Presentación

Estimados lectores;

Esta es una breve presentación para que conozcáis la clase de calaña de la que está compuesta el sujeto que suscribe. Básicamente me defino como un penetrador. Esa es la palabra clave que describe mi comportamiento en los últimos 29 años, es decir, desde que mi madre me sacó por su chochamen. Desde ese preciso instante mis pensamientos sólo han estado centrados en tratar por todos los medios de olisquear el mayor número de chochetes posibles para después, si son del gusto de mis papilas olfativas, penetrarlos con orgullo por mi falo juguetón, un falo que no cesa en su empeño de buscar cobijo y calorcito en los potorrines más dispares.

Como ya habréis comprobado, el mecanismo es claro, mi pene domina sobre mi conciencia. Siempre gana la batalla, y hace mucho tiempo que mi cerebro y mi corazón dejaron de luchar en una absurda guerra en la que los deseos del cipote siempre salen victoriosos. En realidad no soy ningún bicho raro que forme parte de una reducida estirpe o colectividad. Muy al contrario, el 99% de los varones sólo piensan en calzar su trompetilla, al igual que un servidor, sólo que yo lo reconozco y lo grito a los cuatro vientos con gozo y algarabía.

Tampoco es que esté las 24 horas del día intentando mojar el badajo. El trabajo, el deporte y otras aficiones mantienen aletargado a mi ciruelón, pero cuando abandono estos cometidos y se despierta, se me nubla el pensamiento y es él quien toma el control. Es mi pitilín el que ordena a mis manos que aprieten el botón acertado del móvil para avisar al chocho jugoso en cuestión, el que más le apetezca en ese momento que, como suele ser habitual, ya está preparado para la cópula (tengo una guía con potorrotos disponibles que sigue incrementándose semana tra semana, a veces también decrementa, claro).

En este blog contaré mis andanzas (más bien las andanzas de mi canutón) por esos chochos de Dios. Espero que estéis atentos porque algunas de las historietas son inauditas, como la de la lenteja o la de los aposentos con espejos. Ya os contaré ya... Espero que os guste como a mi cirilo las almejillas.

PD: Es importante que sepáis que quien escribe en todo momento es mi pene. A ver, no es que esté dándole al teclao con la punta del capullo, sino que es mi cantimpalo el que manda las órdenes al resto de extremidades. Bueno, os dejo ya, un oloroso chocho me está esperando (que suerte tienen los pitos de no tener nariz).

1 comentario:

Unknown dijo...

la cosa se comprende,amigo mio

http://cognolio.blogcindario.com/